Un solitario delincuente pidió una docena de facturas, charló con la empleada, le mostró un arma de fuego y se fue con la recaudación del día.

Todo sucedió en un negocio de la calle San Martín al 1.100, en Avellaneda, cuando el malviviente robó la panadería, pero primero pidió una docena de facturas, por la cual tenía que pagar $240, luego mostró un arma, charló con la empleada y se llevó todo el dinero de la caja. En medio del robo, le dijo a la víctima: “No te toco la nena ni el celular, no llames a la policía”.