Interesado en el folclore del fútbol argentino, un holandés pasó tres semanas en el país recorriendo varios clubes para emitir sus vivencias en un programa de YouTube.

Jeroen Heijink, el hombre en cuestión, tiene 39 años y vive en Twello, un pequeño pueblo de los Países Bajos. El pasado mes de enero visitó, junto a tres amigos, Argentina durante tres semanas.

Sus dos amigos están trabajando para una revista sobre cultura del fútbol llamada “Staantribune”. “Están creando un especial sobre Buenos Aires y el fútbol. Me uní a ellos para apoyarlos como presentadores en un podcast diario sobre nuestras aventuras y filmando algunas imágenes sobre nuestras aventuras”, indicó.

Luego, Jeroen detalló: “Todos los días visitamos al menos un partido. Queríamos ver los grandes clubes, pero también queríamos experimentar las ligas inferiores. Además de Berazategui, visitamos clubes como El Porvenir, Los Andes, Excursionistas y Ferrocarril Midland. También fuimos a la ciudad de Rosario para ver un partido de los viejos muchachos de Newell y fuimos a La Plata para ver a Gimnasia y Estudiantes. Nos invitaron a muchos clubes”.

Sin conocimiento de la realidad del fútbol del ascenso, los tres holandeses se propusieron ver un partido de Berazategui, sin entradas anticipadas ni acreditaciones. Algo que se hace muy difícil incluso para los medios de comunicación argentinos.

“Un lunes buscamos un partido y así es como decidimos ir a Berazategui. Tomamos un taxi por 45 minutos desde la Capital hasta la cancha. Cuando llegamos todavía no teníamos boletos, pero pensamos que podríamos comprarlos en las puertas. Nuestro mayor desafío fue que no hablamos español. En las puertas no podíamos obtener boletos, pero nadie podía explicar por qué, así que decidimos esperar”, recordó.

Asimismo, recordó que “ya había comenzado el partido y decidimos caminar hasta la puerta local para ver si podíamos entrar por allí. Pero eso no fue posible y la policía dijo que teníamos que irnos. No había entradas por el riesgo contra Argentino de Merlo. Intentamos convencerlos, pero no sirvió de nada”.

“Justo cuando decidimos caminar de regreso a la carretera principal y estábamos un poco decepcionados, vi la oportunidad de ir al otro lado del estadio. Se dejó una puerta abierta para que pudiéramos caminar un poco hasta que llegamos al otro extremo opuesto a la tribuna principal. Detrás de la cerca tomamos un par de fotos y tomas para ver el partido”, rememoró.

Sin embargo, esta situación duró poco ya que “otro policía nos vio y nos dijo que nos fuéramos nuevamente porque esto era ilegal. Tomé mi teléfono y usé Google Translate para comunicarme con el oficial. Le dije que éramos de Holanda (mientras tanto, un chico de Alemania se unió a nosotros) y realmente quería ver el juego y el club. Después pensé que tenía que mencionar los colores de su club y el enlace a Holanda 1974”.

“El oficial fue a otra puerta del estadio y habló con algunas personas del club. De repente se nos abrieron las puertas y pudimos entrar al estadio. Tuvimos que buscar un par de minutos donde colocarnos, pero pudimos ver el partido”, afirmó.

(Agradecemos el testimonio de Jeroen Heijink obtenido por Ezequiel Droghi)